Friday, August 11, 2006

El hombre desnudo y yo


Tengo una cámara en la mano. El modelo está ahí para que yo lo retrate. Sé lo que siente porque estoy acostumbrado a estar frente a las cámaras, me gano la vida con eso. Pero esta vez soy yo el que observa, el que dirige, el que decide.
Sé que él me odia y a su vez intenta seducirme. Sé que me detesta por exponerlo, por dejarlo vulnerable a la mirada de los otros. Pero también sé que fue él quién se puso ahí para que lo tome, él quién necesita de mi para mostrarse, narcisismo e histeria.
Yo soy el fotógrafo, él el modelo, los dos artistas.
¿Por qué esta necesidad de exposición?
¿Qué es lo que nos lleva a ser artistas? A él a posar para mi. A mi tomar una cámara y retratarlo. Es el deseo.
El arte está fundamentalmente inspirado por el deseo. Es esa urgencia por atrapar la creación de lo in manifestado. El deseo es lo que motiva a la concreción de la obra. De hundirnos, empantanarnos, involucrarnos en ese deseo asfixiante que nos cautiva. Su causa puede ser social, artística, frívola, documental, sexual, espiritual, pero es el deseo anterior a la creación. Y allí vamos, detrás de esa carnada, queriendo plasmar lo que está en la dimensión de nuestra imaginación y aún no ha tomado forma.

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